sábado, junio 10, 2006

Un día de furia lo tiene cualquiera

Aveces qué ganas de decirle:

"¿CUÁNDO CARAJO VAS A DEJAR DE SER TAN PELOTUDA...?".

Y después me quedo sin aire.

Y me pica mucho la garganta (por que cuando grito me pica la garganta).

Y los ojos se me endurecen y mi mirada parece de cartón.

Entonces me tiene miedo,

y se aleja con un paso.

Se asusta.

Sabe que yo sé que ella sabe que yo sé donde está el palo de amasar.

Mi arma preferida.

Pero no. No voy a matarla.

Tengo miedo de la cárcel.

De que me viole una mujer.

De que una asesina de bebés me chupe las tetas.

No, no.

No voy a matarla: definitivamente.

Aparte cuando se asusta, su mirada me enternece.

- Siempre y cuando no piense en lo mucho que me alteran sus juicios estúpidos, sus opiniones sin fundamento y los gestos que hace cuando algo le molesta -

No, no y no. No tengo que pensar en lo mucho que eso me altera.

Entonces me voy.

La dejo hablando sola.

Y doy un portaso para recordarle que me voy por que estoy muy enojada.

2 Delirios ajenos:

Blogger Jerek said...

¿sabes que me acabas de matar el sueño machista de que la carcel de mujeres es un paraiso en donde todas las féminas se jabonean con armonía y placer mientras piensan en todas las cosas que me harían si no estuvieran allí?

8:54 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

¡Qué sueño machista mas raro!

12:30 a. m.  

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