Las lineas de tu mano
Yo voy a predecir tu futuro.
Me las voy a jugar de pitonisa, de bruja, de gitana. Y vas a ver (dentro de muchos años) que tan errada no estoy.
Profecía:
Vas a vivir una vida apacible, tranquila: una vida sin sobresaltos y aburrida. Pero es la vida que vos querés (o que vos pensás que querés). La vida de juntarte con tus amigos a comer asado los domingos. La vida de trabajar como un burro toda la semana para comprarte un televisor Sony pantalla plana. La vida tener hijos y vestirlos con ropa "Cheeky". Y la vida de tener un sillón blanco que contemplar cuando - bajando la escalera de tu acogedora casa - te haga pensar: "mirá todo lo que tengo". Pero esa vida no es para vos. Le estás errando, me parece. Porque algún día, cuando tu hijo/a más grande tenga 14 años, te vas a encontrar sentado en tu sillón blanco y queriendo escaparte de tu casa, de tu familia y de tu esposa.
Vas a ser viejo. Vas a tener ñietos y yo te voy a mostrar este post (¡y vas a conocer mi blog!) y quizá me digas: ¡¿cómo no me dijiste ántes?!. Vamos a hablar de tu vida, de tu ya acostumbrado hastío a la vida cotideana, a la rutina de la vida de propagandas y del consumo desmedido de tu esposa.
"En definitiva no soy un infeliz. Estoy conforme con la vida que hice", me vas a decir en tono de confesión. Pero yo te voy a mirar bien a los ojos y te voy a decir "me alegro mucho por vos, porque te quiero mucho". Pero en el fondo de mi alma, no te voy a creer.
Me las voy a jugar de pitonisa, de bruja, de gitana. Y vas a ver (dentro de muchos años) que tan errada no estoy.
Profecía:
Vas a vivir una vida apacible, tranquila: una vida sin sobresaltos y aburrida. Pero es la vida que vos querés (o que vos pensás que querés). La vida de juntarte con tus amigos a comer asado los domingos. La vida de trabajar como un burro toda la semana para comprarte un televisor Sony pantalla plana. La vida tener hijos y vestirlos con ropa "Cheeky". Y la vida de tener un sillón blanco que contemplar cuando - bajando la escalera de tu acogedora casa - te haga pensar: "mirá todo lo que tengo". Pero esa vida no es para vos. Le estás errando, me parece. Porque algún día, cuando tu hijo/a más grande tenga 14 años, te vas a encontrar sentado en tu sillón blanco y queriendo escaparte de tu casa, de tu familia y de tu esposa.
Vas a ser viejo. Vas a tener ñietos y yo te voy a mostrar este post (¡y vas a conocer mi blog!) y quizá me digas: ¡¿cómo no me dijiste ántes?!. Vamos a hablar de tu vida, de tu ya acostumbrado hastío a la vida cotideana, a la rutina de la vida de propagandas y del consumo desmedido de tu esposa.
"En definitiva no soy un infeliz. Estoy conforme con la vida que hice", me vas a decir en tono de confesión. Pero yo te voy a mirar bien a los ojos y te voy a decir "me alegro mucho por vos, porque te quiero mucho". Pero en el fondo de mi alma, no te voy a creer.
1 Delirios ajenos:
Quiero mi profesia.
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